Lisboa en coche
Uno de los trayectos más habituales para llegar a Lisboa en coche es el que entra en Portugal desde Badajoz, situada junto a la frontera luso-española. Hoy en día sólo recorren esta ruta viajeros y turistas, pero el pasado la survaron invasores de toda clase que ambicionaban la conquista de Portugal. Nada tiene de extraño, por tanto, que casi todas las poblaciones del recorrido estén bien defendidas por murallas y baluartes.
Lisboa en coche
El primer ejemplo de lo dicho es Elvas, ciudad ceñida por 4 kilómetros de muralla y protegida por los baluartes y un castillo. Estas fortificaciones constituyen un conjunto impresionante, completado por el acueducto de Amoreira, que conduce el agua hasta la ciudadela gracias a los 800 arcos que le permiten salvar el desnivel del terreno.
Vila Boim es un pueblo típico del Alentejo, de casas blancas sobre las que se yerguen grandes chimeneas. Un aspecto parecido, aunque más monumental, presenta Borba, cuyas hermosas mansiones sorprenden por pequeños detalles: ventanas, rejas, hornacinas, azulejos.
Las mismas necesidades defensivas que condicionaron el urbanismo de Elvas dieron vida al barrio alto de Estremoz, que incluye un interesante grupo de monumentos: castillo medieval, palacio gótico de Dom Dinís, iglesia de Santa María. El barrio bajo, amurallado, alberga el Museo del Alentejo y el palacio Tocha, con hermosa fachada decorada con azulejos. El ambiente medieval define también el pintoresco conjunto de Évora Monte, pequeña población situada e un sugestivo emplazamiento.
De Évora, la capital del Alto Alentejo, se dice que constituye una síntesis monumental de Portugal. La maravillosa catedral del siglo XIII domina el recinto amurallado desde la parte más alta de la ciudad, donde se encuentran también el templo romano de Diana y el Museo regional, que ocupa las dependencias del antiguo palacio episcopal.
En esta parte de Portugal los clásicos guisos de cerdo y de cordero suelen acompañarse de distintas guarniciones vegetales. Las aceitunas, verdes o negras, al natural o aliñadas, son un aperitivo que nunca falta.
